El síndrome de Peter Pan
Cantaban en alta mar que “la vida pirata es la vida mejor” y Johnny Depp debe de estar totalmente de acuerdo con ello, porque Jack Sparrow, con su botella de ron y el moreno caribeño que luce en todas las entregas de Piratas del Caribe, hace tiempo que dejó de envejecer. Bendito efecto secundario de ser un saqueador de barcos.
Aunque esta enfermedad parece contagiosa, y echando un ojo a la lista de afectados no es difícil darse cuenta de que esta extraña longevidad probablemente tenga más que ver con el agua que beben en Hollywood, que con el parche y la pata de palo.
Dicen que si estampan tu nombre en el paseo de la fama, se da el efecto “El retrato de Dorian Gray” y que es la estrella la que va envejeciendo mientras tú te paseas por la alfombra roja. Nos lo creemos. Sólo hay que ver al que ostenta el récord de inmortalidad: Keanu Reeves, que hace 22 años que rodó Te amaré hasta que te mate, y lo único que ha cambiado ha sido de ropa (y por suerte). Hay más: por la red circulan imágenes de su existencia en 1875… A ver dónde están esas pastillas rojas y azules, porque seguro que tienen algo que ver con todo ésto.
Para corroborar nuestra teoría tenemos a Will Smith, que desde que se mudó a unas cuantas manzanas de Hollywood en “El Príncipe de Bel-Air” sólo le han crecido los hijos. Desde Men In Black I hasta la recién estrenada “Men In Black III” han pasado casi 15 años, y el tío sigue igual. Le han sentado los años mucho mejor que a su primo Carlton…
O Leonardo DiCaprio, a quien los secretos de juventud aprendidos del mismísimo Depp en A quién ama Gilbert Grape, y el bañito en las aguas del atlántico tras el hundimiento del Titanic le han dejado cara de adolescente hasta la posteridad.
El reino de las mujeres tampoco se libra de este fenómeno, y hay muchas que parece que han encontrado en las tiendas de Sunset Boulevard el elixir de la eterna juventud: los años las dejan mejor de lo que estaban. Las malas lenguas dicen que es obra del bisturí, pero en el caso de Demi Moore, apuesto a que tiene mucho que ver el hecho de haberse acompañado tantos años del primo de zumosol, Ashton Kutcher. Si no, es inexplicable que desde que protagonizó La teniente O’neill cada día esté más guapa. Otro ejemplo de este caso es Jennifer Aniston, siempre con esa cara de Good Girl, desde Friends sólo ha hecho que mejorar. No puede ser casualidad que se juntase con Brad Pitt (éste sí que envejece, pero con mucho arte).
Estamos todos locos por encontrar esa fórmula que hace que no pasen los años. Lo reconocemos: somos un poco Peter Pan y no queremos crecer. Nos hemos rodeado de futbolines, mesas de ping-pong y todos los días nos tragamos pelis a cascoporro para mantenernos siempre jóvenes, por fuera pero sobre todo por dentro: Jóvenes de corazón.
Por eso queremos dedicar este post inmortal al actor con el que hemos empezado a relatar nuestra teoría, que hace nada que cumplió 49 años y en cada peli nos demuestra que tiene el corazón de un niño.
Johnny ¡va por ti!




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